Prologo
Pasillo del instituto 4º piso,
15:30 PM. Después de clase.
Quizás todo empezase pronto, o
empezase tarde, pero empezó…
Quien me iba a decir a mí que unos
gilipollas me podrían arruinar la vida, pero arruinarla del todo.
Ahí me encontraba, al borde del abismo, sin ningún miedo que temer,
a punto de hacer lo que seguro muchos querían que hiciera, abandonar
mi vida.
No lloraba, no reía, estaba en paz.
Mis manos se apoyaron en aquella barandilla, no tenía ganas de
pensar absolutamente nada, solo quería abandonar sin mirar atrás.
Sin peros, sin cómos, yo no estaba hecha para estar en este puto
mundo.
No había nadie que me lo fuese a
impedir, aunque tampoco los iba a escuchar, subí haciendo fuerza en
mis manos y apoyando la pierna encima de la barandilla e hice impulso
sobre mí misma. Lo mismo con la otra pierna y cogí equilibrio, el
suficiente para no caerme, de momento, ahora sí que estaba pendiendo
de un hilo, casi literalmente.
Ese típico flashback en el que pasa
toda tu vida por tus ojos durante un rato ya estaba empezando a
invadir mi mente. Mi infancia, mi juventud… Bueno, hasta ahora. Una
pequeña lágrima salió de mis ojos recordando lo bonito que era, y destaco
la palabra era.
Por desgracia… También recordé porque coño estoy aquí, ahora.

0 comentarios:
Publicar un comentario